A cargo de la curia María Trono de Sabiduría, y praesidium juvenil Virgen de Fátima.
Un día de 1937, un sacerdote holandés llevaba en coche a una joven irlandesa a una reunión de la Legión de María, a pocos kilómetros de su misión en África. Llegaron a un río tan crecido que ni siquiera se veía el puente que lo cruzaba. Estaba a punto de regresar cuando la joven gritó: «¡Oh, Padre, por favor, continúe! Estoy seguro de que Nuestra Señora nos protegerá». Quedó horrorizado, pero descubrió que no podía resistirse a tal fe. Unos hombres que estaban cerca formaron una cadena humana para ver si el puente seguía allí.
Así era, así que siguió conduciendo a ciegas. El agua inundó el motor y las bujías, pero el impulso impulsó el coche a través de una pendiente al otro lado. Secó las bujías y probó el arranque. El coche arrancó y llegaron a tiempo para la reunión. La joven era Edel Quinn y el incidente era representativo de su historia. En 1936, había sido enviada desde Dublín para establecer la Legión en África Oriental y Central. Las dificultades eran enormes, pero ella afrontó cada desafío con una fe y un coraje inquebrantables. Cuando otros flaqueaban, su respuesta invariable era: "¿Por qué no podemos confiar en Nuestra Señora?" o "Nuestra Señora se encargará de todo". Durante casi ocho años, con su salud deteriorándose constantemente, trabajó en los vastos territorios que le fueron confiados. Cientos de praesidia de la Legión y numerosos consejos superiores se establecieron de forma duradera.